| Mingo & Los Efikazes | |||||||
| Refugiados en la intimidad de dos guitarras | |||||||
| Un momento de la actuación en el Refugio | |||||||
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Y al final Itxe se quedó en tierra. El concierto se concebió para dos guitarras y las percusiones.... pero las percusiones se quedaron sin saborear esa fiesta íntima que nos dedicamos en Gazteis. El Refugio nos recibió como tal. Pegaba una rasca fina en tierras de Vitoria capital y nos refugiamos en el txoko que cordialmente nos abrieron Txolo y Sonia. El montaje era mínimo. Al ritmo de unas cervezas colocamos los dos altavoces, la mesa y a probar sonido. La típica vecina «tocapelotas» hacia obligatorio un exquisito cuidado con el volumen y un respeto absoluto en el horario. Y Txolo se empeñaba en que sonaramos por su equipo del bar pero no conseguíamos conectarlo a nuestra mesa, y en esa pelea nos llegó el compromiso que habíamos adquirido de ir al programa en la radio Cadena 100, y casi sin pensarlo me veía cantando Dices que todo va bien y Ana por las ondas, con la guitarra y algunos «tropiezos» dáctiles. Pero David se quedó contento y nosotros también. De oca a oca y seguimos tocando. Ahora «Fisuras» con su Strato y yo con la Ovation. Comenzamos con los cuatro clientes del bar. Encajados en nuestros gorros de lana y nuestra guitarra. Cómodos, de tú a tú, pensando en que aquello iba a ser una fiesta íntima y con una clara posibilidad de elegante improvisación. Sentados sobre un tablado perfecto para la ocasión. Y sin prisas pero conscientes de que es un concierto hacia los demás y tampoco podemos llenarlo de humo, vamos sacando de las canciones esa esencia que se puede encontrar en el desnudo de dos guitarras y dos voces. Así los yonkys suenan ácidos, cabalgando en la distorsión de la Strato y Corré escápate se mece en los arpegios de la Ovatión. Mikel cumple con el e-mail que me envío y se acerca a abrazarme, son muchos años sin vernos desde que creamos nuestra amistad entre el bar de Leioa y las clases de redacción. Le brindamos Trabajando en la calle del D. atacándola descarada y frívola como una noche de ron trópical. Aquel extraño invierno se duerme en el colchón de la armónica. Otras como Confundido en la Oscuridad despiertan de un profundo letargo. Sentado en mi sillón se ahoga en mi garganta y Lágrimas del Sur es incontenible en su rudeza, en su acrituz, en su manera de escupir una realidad que a mis ojos es agria y cruel. Y nos llega el chupito de bourbon que en la contraseña que hemos planeado con Txolo significa que nos quedan diez minutos de concierto. En tan escaso tiempo pretendo que entren El tiempo en las historias de amor, Viernes de paga y Princesa Roja... Y además quiero regalarles la primicia de la nueva balada Una fábrica de cenizas, y como ésta se me antoja triste y densa, Iñaki me convence de atacar como remate el Recordando a Lou y sus chu chu ru rus.... Y con el viejo Lou en el recuerdo nos despedimos pero nos quedamos allí, refugiándonos a una noche que fuera es fría. Mikel nos acercará al Tapioca y con Sonia nos movemos hasta la funkituz de la bodeguilla. Después la furgo nos da el susto de rigor no queriendo arrancar y haciendo trabajar al borracho de turno en un empuje solidario.... Y después salir de Vitoria como toda una proeza y encarrilar el alba en la carretera, con los vapores de vida añejas y conciertos y miradas y acordes y fallos y risas. |
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