Mingo & Los Efikazes
En la Cevecería del engaño........
En el Kellys tratando de encontrar el horizonte

 

Venía torcido ese concierto. Que si no toqueis a mucho volumen, que si mi clientela es de música tranquilas, que si no estaría mal alguna canción conocida, que si.... !!Joder, él había oído el CD!! La intuición me decía que todas estas cervecerías que huelen a engaño con su ajado ultrarrápido, y que han inundado la ciudad, no son el mejor lugar para nuestro directo, pero las ganas por tocar arrastra con fuerza.
¡Y la intuición casi nunca falla! Dejamos montado el equipo en un cuadrilátero en el que apenas si entrabamos y nos fuimos a cenar. Y cenamos, y bebimos, y dejamos de cenar pero no de beber, y el Loriñon magnum es doble que el Loriñon normal, y eso no nos detenía para pedir otra, ¡y claro!, botella que se saca no puede dejarse sin acabar. Así que otra que cae. Y luego el carajillo, que no por ser de ron es menos carajillo. Y como Oscar el del Trueba nos agradece su fidelidad, saca unos licores de hierbas para brindar. Y total que cuando nos levantamos de la mesa todo se nos viene encima y descubrimos que las piernas van un poco a su aire y la lengua un bastante. Y llegamos al Kellys y cuando nos enfrentamos al instrumento la pelea es desigual porque nuestos dedos son minusvalidos con uñas..... Así que comienzo a balbucear un algo que todavía no comprendo y arrancamos con Yonkis de la que olvido parte de la letra, y Lunes de bruma (Ana) la dejo para otra ocasión porque es tan densa como la saliva que se forma en mi boca. Y bajo la cabeza para ver si encuentro en el suelo ese camino que se me escurre y se me ennegra, y no me quito las gafas a pesar de que no son más que un puro objeto inservible para unos ojos que miran en opaco. Le dejo a «Fisuras» que me coja el testigo y siento que más que un testigo le he pasado un marrón. Pelea con su Corazón negro.Trato de concentrarme y es un esfuerzo que duele. Manix y Juan Gaiztarro disfrutan con sendos guisquies en la mano, yo no entiendo de qué pero creo que llevan otra juerga aparte de la que arriba estamos mostrando. El concierto va agonizando y nosotros vamos vislumbrando un puntito de luz en un fondo negro y denso. Quizá porque sí se descubre tan etílica como es y como el ambiente pide, quizá por ello fuese la mejor de todas. Al final el Tato (dueño del híbrido) se encargó de poner la guinda de mierda a un concierto de mierda que no debió de hacerse jamás..... Por supuesto, ahí terminó la juerga que nos costo, además, muy cara.