Mingo & Los Efikazes
Un lujo para una city aburrida
En el Kandela, saboreando un escenario de lujo

Como una de las paradas del viacrucis del fieston post Itzala, el Kandela se nos abrió como uno de los mejores locales para actuar: escenario, luces y hasta camerinos con ducha. Un lujo que nunca antes habíamos probado como banda. Fernan ya me había comentado que era el mejor local de la city para actuar y por ello había dejado un cd, y efectivamente, cuando dejamos neustos vapores etílicos allí le dimos la razón. Pero la lista de grupos era interminable así que habría que esperar turno. La suerte y el plantón a última hora de un grupo hizo que Txepito nos ofreciese un concierto "para ya". Y no lo pensamos dos veces.... Dijimos sí. Esta vez la banda al completo planteó un repertorio variado y sólido. El caracter un tanto latino del local nos motivo a incluir canciones como Princesa roja, Felipito o Quizá porque sí. Y se presento el viernes 26 de octubre y nosostros alli al mediodiía para probar cuidadosamente sonido. La primera evidencia llegó nada más soltar la pua sobre las guitarras: La acústica era garrafal. Sus paredes planas y sus techos altos hacían que se creara una reverberación imposible de controlar. Decidimos simplificar lo más posible y tratar de llevar el sonido del local al escenario, y creo que acertamos. Entrada de a 500 pelas con consumición. Una cena exquisita con bonito encebollado y postre de café, copa y petas-puros. En los camerinos risas y preplejidad. Manix encargado del video.... Y la gente que entra incluso pagando. Salimos vestidos para la ocasión. Sentimos los focos en la cabeza y Fisuras clava sus dedos en la charvel, J. Montón también ha cambiado de batería. Reluce como los ojos de una enamorada. Dices que todo va bien suena precipitada, un poco nerviosa. Viernes de paga entra más en su velocidad y es en Yonkis donde cogemos el sitio y las tablas se mueven debajo de nuestros botes. La gente aplaude, incluso hay grupillos que se arriesgan a bailar, aunque les vean y les señalen después !!Cuidado, seguimos en Donosti¡¡, la city de la verguenza y del mirar. El concierto coge temperatura. Itxe sube a las congas en Princesa roja y se queda en Trabajando en la calle del drugstore. Dejamos baladas al margen y van cayendo Flores para Mery, El tiempo en las historias de amor siempre es cruel, Corazón negro.... Txepito se hace cargo de las congas en Felipito y Quiza porque sí. Llegamos a Te vi caminar. La gente está disfrutando, parece que el sonido se ha ido arreglando por arte de magia. Fernan disimula lo mejor que puede su gripazo, aunque se ve imposibilitado para hacer coros. Su cara es un poema. Abajo están los de siempre y alguno más. Veo al Azpiroz que no nos había visto desde el comienzo de la banda. Su crítico oído esta afilado. El trío final de bises suena como un tiro, dentro estrenamos una canción: Todo me sabe a ti que suena a Rodriguez y a piel de mujer, a 80 y a rincones escondidos. Acaba el concierto y abajo todo un mundo que nois felicita. Algunos se duchan y siguen cantando, otros nos conformamos con cambiarnos de camisa y refrescarnos con cerveza. La fiesta va a seguir debajo del escenario.... Manuela se ha portado de lujo.