Mingo & Los Efikazes
Experimentos acústicos.... Y el TAU, eliminado
En el Parral, el partido del TAU nos dejó de segundo plato

 

Que sí, que no, que sin Javi Montón a la batería es un suicidio, que si Itxe ha ensayado a penas un par de veces, que si va a ser muy brusco cambiar el aire a las canciones... Todo eran conjeturas pero lo cierto es que yo me había comprometido a ir a Vitoria para hacer el concierto, así que tenía decidido ir cómo y con quién fuera. Al final, todos (excepto J. Montón por la imposibilidad de librar en el trabajo) se apuntaron a lo que sería una pequeña fiesta experimental, incluso Iñaki «Fisuras», recien caído de sus torridas vacaciones extremeñas, se apuntó in extremis. Un par de ensayos con Itxe en los bongos y las congas consolidaban mi idea de que podía quedar resultón, atípico pero digno. El martes salió claro y caluroso. Me propuse ir descansado y lo conseguí. A las 6 de la tarde enfilaba la autovía con Iñaki y un Itxe dispuesto a ponernos la cabeza como bombos, o bongos, para las 7.30 montabamos el equipo en un bonito balconcillo. La primera sensación del bar fue agradable; madera y sencillez, el jipismo del nuevo milenio, canutos y tranquilidad. El no tener batería simplificó el montaje, afinamos los instrumentos y lo dejamos todo preparado para la llegada de Fernan y Javi Otxoa que llegan puntuales para empezar a la hora. Karmina y su trancazo ha venido con ellos. Se había probado la voz y la acústica con los bongos y la eléctrica de Iñaki y, mientras Karmina aprende a manejar la cámara de video, afinan todos y ajustamos los últimos detalles para comenzar.... A las 8.40, diez minutos de retraso y de nuevo con los acordes de Yonkis comienza la fiesta experimental ante un bar que no llega a la mitad de su entrada (luego nos enteramos que el TAU de Vitoria juega la semifinal de baloncesto a esta misma hora). La primera sensación es que sobre los cueros de Itxe hay que moderar el volumen y dejar que la acústica sea una percusión más presente. Ya en Princesa Roja, tercera canción, comienza a sonar como deseamos, y además los coros están en su sitio. Trabajando en el drugstore pilla su sabor latino y las baladas Lunes de bruma (Ana), Corre escápate y La línea blanca del dolor y del placer (Sara) cogen un color especial. La gente disfruta, aplaude y no se escapa -que es el mayor desastre-, es más, hay ciertos guiños, ciertos comentarios boca a boca que hacen muy cercana la comunicación. En el Felipito, Iñaki demuestra que el solazo no le ha derretido las ideas ni los dedos y se marca un punteo final que nos lleva a la gloria, después, las Flores para Mery se escapan hasta marruecos cargadas de LSD y acompañadas por toda una troupe de jipis vitorianos, para rematar el concierto, y ya fuera de horario hacemos una versión de Aquel extraño invierno que me deja muy buen cuerpo. Pasa un cuarto de hora de las diez, la experiencia ha gustado, al menos eso nos manifiesta la gente de una manera que creo sincera. La prueba está en que se han vendido más cd´s de lo esperado. Unos bocatas en la Kutxi, el de tortilla de esparragos que no encuentra su dueño, va pasando de mano en mano, unas fotos para inmortalizar la ocasión, el gesto de satisfacción, el buen Rioja crianza del Otxoa.....La única pena es que nos enteramos de que el TAU ha perdido la final.
     
 

Fernan en los teclados

Toca recoger.