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Todo el
día currando para llegar a rastras a final de mes.
De pelea con el jefe, de pelea con la gente, todo vale con tal de vender
y vender.
Pero
al final las cuentas no le salen a ese que piensa y tu cabeza será la
primera en caer.
Viene el tonto de turno con la sonrisa del inoportuno y te dice que todo
va bien, todo va bien,
tu le miras con desprecio, que se lo cuente a otro, tu no te lo crees...
Dices que todo va bien
LLegas a casa de noche te recibe el mismo reproche en bata de mujer.
Ahí tienes fría la cena, huele a vino tu queja y ella te lo restrega otra
vez, otra vez.
Luego de postre el silencio que se alarga con el tiempo; no hay nada que
decir, nada que responder.
Y dentro de la rutina llega su voz desde la otra esquina y te dice que
todo va bien, todo va bien,
tu le oyes desde lejos, que se lo cuente a otro, tu no te lo crees...
Dices que todo va bien
Tus hijos frente a la tele con ese gesto indolente del que mira como el
que ve llover.
Uno instalado en el paro, otro estudia pero es raro que tu jamás le hayas
visto leer.
Quieres sentarte con ellos pero las noticias les da sueño, lo que suceda
se las trae al viés.
Y un tío de bigote y sonrisa de hiena a punto de comer te dice que todo
va bien, todo va bien,
tu le escuchas con desprecio, que se lo cuente a otro, tu no te lo crees.
Dices que todo va bien, pero tu no te lo cres. Para ese del bigote y sus
amigos, a esos sí que les va bien.
E.Mingo
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