| Mingo & Los Efikazes | |||||||
| Esencia de rock and roll | |||||||
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| Con la rosa negra, al fondo, como gran dama | |||||||
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Sólo con su nombre, esa mítica
canción de los Thin Lizzy......., la rosa negra que da la
bienvenida a un lado del escenario, graffitis con los nombres de los grupos
que lo han pisado al otro, Teo y su figura estilizada, las luces, los
ACDC sonando.... Todo huele a Rock and roll en el Black Rose. Desde que
descargamos por su estrecha puerta vengo percibiendo esa sensación
de bienestar que me dan los locales auténticos, los que tratan
de hacer ambiente y no sólo caja. Y Teo me cuenta todo lo que se
han currado, todo lo que se curran cada concierto; la página web
(que por cierto está muy bien www.blackrosesala.com), los
carteles, una especie de cuartilla sobre la barra con un comentario sobre
el grupo..... Un trabajo minucioso, serio y con gusto. Y el montaje va
suave. Con "Fisuras" y J.Montón, que me han acompañado
en la furgo, es un coser y cantar. Como siempre, los amplis al fondo,
custodiando la batería y hoy, como disponemos de doble chivato,
colocamos las voces delante, que suenen limpias y potentes. Una prueba
de guitarras y voces, los monitores que hay que reajustar. Una heineken
y a esperar al Otxoa y a Fernan. Trato de encontrar una cinta de video
digital por el pueblo (he traido la cámara pero sin cinta). Imposible,
a Burlada no ha llegado la técnología digital..... Ya estamos
todos. Marisa, que nos besa resacosa, les acompaña. Probamos, hacemos
retoques en las voces hasta que conseguimos empastarlas y que las oigamos
nítidas. Ya está, todavía nos queda un cuarto de
hora para una cerveza y ver si se anima un poquito el local. Está
a media entrada y Teo confía en que a última hora se acerquen
los rezagados de turno. Ya estamos los imprescindibles y comenzamos el
concierto dedicándonos el Dices que todo va bien (hago una
referencia a Aznarín y su empeño en convencernos que desde
que él dirige nuestros destinos todo va bien.... !y yo me lo creo!).
Yonkis y Viernes de paga casi se unen para cerrar con Trabajando
en la calle del D. un comienzo lleno de potencia guitarrera. Las vibraciones
son buenas. La banda está muy suelta, permitiéndose licencias
que sólo se dan cuando hay seguridad. La gente se mantiene en su
sitio, con tímidos aplausos pero cara de sorpresa. Quizá
no esperaban una banda de rock sino un grupito de donostiarras ñoños.
Con la segunda sesión de cuatro: Aquel extraño invierno
(que suena a balada eléctrica y arrastrada), La calle de la
incompasión, en la que J. Montón nos regala un solo
de lujo, Sentado en mi sillón y Si buscas pelea (donde
dejo cuarto y mitad de garganta y mala ostia), ya no hay duda, la gente
comienza a ver que no somos un grupito de pop ñoño (que
es a lo que están acostumbrados que llegue de Donosti), sino una
banda con fuerza, electricidad y crudeza... Y así nos lo hace sentir
animándose a cada momento. El final de Miedo a caer, Todo me
sabe a ti, Lágrimas del Sur y Te vi caminar es lo suficientemente
arrollador como para que nosotros mismos deseemos seguir un rato más
en el escenario. Hacia tiempo que no sentía la carne de gallina
al cantar algunas de mis canciones, quizá por el hecho de haberlas
cantado tanto, pero en el Black Rose canciones como Lágrimas del
Sur volvieron a sacar de mi emociones que tenía olvidadas y creo
que llegué a trasmitirlas puesto que tuvimos que hacer dos temas
más; Flores para Mery y el viejo Recordando a Lou,
que está vez lo cubrimos con un manto de distorsión y velocidad
seudo punk. Y con los chururus gritados y rotos terminamos posiblemente
el mejor concierto que recuerde porque en él se unieron nuestra
disposición y la del Black Rose, un garito que desprende Rock and
Roll por todos sus poros y en el que dejamos nuestro granito de arena
en ese sabor..... Y nuestras firmas en los ladrillos de sus paredes.
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