| Mingo & Los Efikazes | |||||||
| Con el "mono" del verano | |||||||
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| En el Itzala, tras el concierto, acompañados de Estitxu | |||||||
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Llevabamos el «mono» en la cara. Esperabamos descargar en ese concierto toda la relajación de soles y playas y costilladas y paseos en bicicleta que el verano nos habia dejado... Le teniamos ganas al primer concierto en el Itzala de Andoaín. Unos ensayos nos convencían de que los temas no se nos habían olvidado y la banda sonaba tan potente como la habíamos dejado un par de meses atrás. Y Fernan que se las prometía muy felices fue la única baja por boda impostergable y alcohólica. Y así volvimos a plantear el concierto en clave de rock guitarrero. Jokin no estaba cuando nos acercamos al bar, así que descargamos los bártulos un poco a «bote pronto». Todo el material de guerra sobre la tarima. Llegó un poco resacoso pero con un magnífico sentido del humor y los rizos encasquetados.... Lo primero que nos ofreció fueron unas cervezas para que el montaje fuese ameno. Y sin dejar pasar la invitación nos pusimos manos a la obra. Todo el sonido salía frontal, como un único cañón de sonido. Iñaki «Fisuras» y yo nos convenciamos de la necesidad de probar voces y sonido aunque Javi Montón tendría que esperar al mismo momento del concierto para sentarse en la batería. De todas formas, a la llegada de Javi Otxoa pudimos poner las voces y los amplis al nivel que nos parecia adecuado. Y así, con todo montado, nos fuimos a cenar unas anchoas riquisimas al Josemari de al lado. Con el cortado agitandose en el estomago nos subimos a la palestra, nos colgamos los instrumentos y sonaron los acordes de Dices que todo va bien, y realmente la noche se presentaba magnífica a pesar de que del bar estaba a media asta. Lo que demostraba que sonaba era que nadie dejaba su sitio. Casi sin parones y con la dedicación de Flores para Mery para el pueblo afgano al que le otorgue visionariamente todos los boletos para ser bombardeado por la justicia infinita del arbustillo yankee, continuamos un concierto contundente, macizo, guitarrero hasta las últimas consecuencias. Yonkis como un paseo nocturno por la autopista del infierno. Viernes de paga, Trabajando en el drugstore, Lágrimas del Sur, La calle de la incompasión.... Todas bajo la presión de guitarras deseosas de descargar los silencios vacacionales. Cuando acabamos con Te vi caminar ya no cabía nada más. Todo estaba dicho. Toda la adrenalina desparramada por la tarima del bar. Los Gaiztarros se llevaron el regalo de La línea blanca del dolor y del placer y después todos nos fuimos de fiesta cerrando todo lo cerrable, hasta que nos sorprendio un sol indeciso a la salida de la Rotonda. El día siguiente fue otro cantar..... más desafinao |
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